Publication: Trabajo Social Socioeducativo
Loading...
Identifiers
Publication date
Reading date
Event date
Start date of the public exhibition period
End date of the public exhibition period
Authors
González Chacón, Miryam
Advisors
Authors of photography
Person who provides the photography
Journal Title
Journal ISSN
Volume Title
Publisher
Universidad Pablo de Olavide
Abstract
La intervención social y los distintos sectores de políticas, para las/os Trabajadoras/es Sociales tiene diversas especialidades y cometidos. Nos encontramos con un panorama desolador: apenas hay profesionales del Trabajo Social en el campo escolar: “El trabajo social escolar, ese desconocido”. Os cuento de qué va y por qué muchas veces pasa desapercibido.
El trabajo social escolar es una disciplina clave dentro del sistema educativo, pero suele ser poco visible. No se centra solo en el alumnado “con problemas”, sino en garantizar el derecho a la educación en igualdad de condiciones, teniendo en cuenta el contexto social, familiar y comunitario.
¿Qué hace realmente el/la trabajador/a social en la escuela? Entre muchas cosas aplicando nuestro método, modelos de intervención, técnicas y soportes documentales (entre otros contenidos epistemológicos):
• Acompaña a estudiantes en situaciones de vulnerabilidad social (pobreza, violencia, migración, desprotección, vivencia en Zonas de Necesidad de Transformación Social etc.).
• Trabaja con las familias, no solo cuando hay conflictos, sino también para fortalecer vínculos con la escuela. Y potenciar el asociacionismo.
• Actúa como puente entre la escuela y otros recursos: servicios sociales, salud, justicia, empleo, vivienda…
• Previene el abandono escolar, el absentismo y la exclusión.
• Participa en la convivencia escolar, la inclusión y la atención a la diversidad.
¿Por qué es “ese desconocido”? Porque:
• Los colegios no cuentan con esta figura o la tienen de forma muy limitada y externa.
• La administración no hace nada porque la presencia de las Trabajadoras Sociales sea una realidad.
• El trabajo es más preventivo y silencioso, no siempre visible.
• Se apuesta en los colegios más por orientación psicológica.
• Se deriva a los Servicios Sociales comunitarios los casos cuando el problema ya se ha producido, no antes.
La realidad que nos encontramos es que, sin trabajo social escolar, la escuela intenta resolver problemas sociales complejos con herramientas solo pedagógicas. Y eso no está resolviendo problemas sociales del alumnado.
Debemos de hacer visible lo invisible ya que en multitud de ocasiones el trabajo social escolar existe, pero nadie sabe qué hace, cuanto puede hacer y como lo hará.
Debemos explicar, desde la Academia: la Universidad y desde los Colegios Oficiales de Trabajo Social, claramente las funciones, las aportaciones y la importancia del trabajo social a docentes, equipos directivos y familias.
Deberíamos participar activamente en Consejos Municipales, en comisiones varias y en reuniones sociales donde se aborden planes de inclusión o de intervención para poner en valor al Trabajo Social. Elaborando informes de impacto social (absentismo, bullying, familias sin recursos económicos, recursos aplicados al campo escolar…). Proponiendo espacios estables de trabajo social, no solo intervención de emergencia.
Las /os trabajadores sociales debemos salir del despacho, del asistencialismo, de la burocracia y no tener un silencio profesional, debemos exigir la creación de comisiones en los Colegios Profesionales/Oficiales de Trabajo Social de ámbito, conocimiento, promoción del Trabajo Social Socioeducativo, así como presentar propuestas de intervención escolar en Congresos de Trabajo Social y de disciplinas educativas para darnos a conocer. Para ello es fundamental: Difundir experiencias y buenas prácticas (sin vulnerar confidencialidad). Escribir artículos, blogs, publicaciones en redes profesionales. Participar en jornadas educativas, congresos y formaciones docentes. Construyendo un académico, un discurso claro y sencillo sobre nuestra aportación. Si no contamos lo que hacemos, otros lo contarán (mal) por nosotras/os.
No podemos tampoco olvidar que es fundamental en este proceso aportar nuestra profesionalidad con alianzas estratégicas, para no ir en solitario, El reconocimiento se construye en red trabajar coordinadamente con orientación, psicología, pedagogía sin diluir la identidad profesional.
Sin dejar de lado el colaborar con AMPAs, asociaciones de vecinos /as, servicios sociales comunitarios del Área básica de Servicios Sociales y ONG diversas en el campo social y educativo. Impulsar equipos interdisciplinares reales, no solo en el papel.
El trabajo social gana fuerza cuando se le reconoce como especialista en lo social, no como apoyo secundario.
Hemos de crear sinergias y convencer a los Partidos Políticos ya que sin incidencia política y normativa y sin respaldo institucional, seguimos siendo “invitados”. Por ello hemos de reivindicar la presencia obligatoria del trabajo social en los centros educativos. Presionar para que aparezca en leyes educativas y políticas públicas. Lo que no está en la norma, siempre es prescindible.
Dejamos para el final, pero no es menos importante Apoyar investigaciones que demuestren el impacto del trabajo social escolar. El cambio empieza antes de llegar a la escuela. Para ello debemos fortalecer el trabajo social educativo en los planes de estudio del Grado en Trabajo Social potenciando prácticas y proyectos sociales desarrollados en centros educativos. Fomentando la identidad profesional del trabajo social socioeducativo: saber explicar qué somos y qué no.
El trabajo social escolar será conocido cuando deje de ser solo un recurso para la emergencia y pase a ser reconocido como un pilar de la educación inclusiva.
Los coordinadores. Sarasola, Sánchez-Serrano, J.L.; González Chacón, M.; Sarasola Fernández, A.; González González J.M.






