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dc.contributor.advisorSánchez Rubio, David
dc.contributor.advisorInfantes Ruiz, Francisco José 
dc.contributor.authorVitória, Paulo Renato
dc.date.accessioned2018-02-15T18:13:45Z
dc.date.available2018-02-15T18:13:45Z
dc.date.issued2017
dc.date.submitted2017-09-07
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10433/5396
dc.descriptionPrograma de Doctorado en Desarrollo y Ciudadanía: Derechos Humanos, Igualdad, Educación e Intervención Sociales_ES
dc.description.abstractLa democracia y los derechos humanos constituyen una de las grandes paradojas del mundo actual. Al mismo tiempo en que sirven para alentar a diferentes procesos de lucha contra la explotación, la dominación y la inferiorización de unos seres humanos por otros y fomentar sus esperanzas por un mundo más justo, sirven también para naturalizar y justificar estas mismas dinámicas en concreto. En nombre de la democracia y de los derechos humanos se han trabado inúmeras guerras, se han justificado ataques unilaterales contra pueblos indefensos, bombardeos, golpes de Estado, fraudes electorales, torturas, persecuciones y todo tipo de agresión. En nombre de la democracia y de los derechos humanos se ha transformado la tierra, el agua, las semillas, la información, el capital, la tecnología, la educación, la medicina, la cultura, los medios de comunicación (y un largo etc.) en mercancías pasibles de apropiación, acumulación y especulación, orientadas a la satisfacción de intereses particulares. A lo largo de los últimos 58 años, la democracia y los derechos humanos fueron temas frecuentemente evocados por los sucesivos gobiernos de Estados Unidos para justificar sus multiformes agresiones contra la población cubana, con la complicidad de sus aliados. Dichas agresiones, ampliamente documentadas y rechazadas por la comunidad internacional, incluyen métodos como invasión militar, sabotajes, atentados terroristas, intentos de asesinato a Fidel Castro, ataques biológicos, agresiones mediáticas e informativas y terrorismo económico. Ante el fracaso de tales métodos, el exmandatario estadounidense Barack Obama tomó recientemente la decisión de restablecer las relaciones de su país con Cuba (rotas de manera unilateral por Estados Unidos en enero de 1961), reafirmando en sus discursos la persistencia del objetivo histórico de derrocar al gobierno revolucionario (provocar un ¿cambio de régimen¿ es el término utilizado), para ¿llevar¿ a Cuba, finalmente, la democracia y los derechos humanos. Todo ello nos conduce a la necesidad de plantear algunos cuestionamientos. Si es posible violar sistemáticamente a los derechos humanos de todo un pueblo, precisamente en nombre de los derechos humanos, ¿qué concepción de derechos humanos defienden los países occidentales, y en especial los Estados Unidos? ¿Se supone que la misma debería ser deseable por parte de los agredidos? Si es posible intentar derrocar o desestabilizar a un gobierno soberano, precisamente en nombre de la democracia, ¿qué concepción de democracia se defiende desde los países occidentales? ¿Cuáles serían las condiciones para que se considere un país como siendo democrático y respetador ejemplar de los derechos humanos? ¿Puede un pueblo elegir otro proyecto político, social y económico, como lo hizo Cuba, de manera soberana, sin sufrir agresiones? ¿Es antidemocrático que un pueblo elija un camino diferente al del ¿libre mercado¿? ¿Qué es lo que debemos entender cuando los sucesivos mandatarios estadounidenses y europeos afirman que quieren llevar a los cubanos (y al resto del mundo) la democracia y los derechos humanos? Finalmente, ¿es posible (y necesaria) la formulación de otras concepciones de democracia y derechos humanos más coherentes y más amplias en términos de reconocimientos? Para enfrentar dichas cuestiones, la tesis propone un análisis crítico de las concepciones de democracia y derechos humanos dominantes en la tradición occidental, con la intención de problematizar y hacer visibles sus premisas, construidas sobre la base (visible u oculta) de la ¿superioridad¿ europea ante otros pueblos del mundo. Desde un marco teórico decolonial , asumo la idea de que la modernidad y la colonialidad son dos caras de una misma moneda, siendo las prácticas de apropiación y violencia típicas de la colonialidad las condiciones concretas (invisibles pero indispensables) para el desarrollo del humanismo abstracto de la modernidad occidental.es_ES
dc.description.sponsorshipUniversidad Pablo de Olavide. Departamento de Derecho Públicoes_ES
dc.format.mimetypeapplication/pdf
dc.language.isoeses_ES
dc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/*
dc.subjectDerechos humanoses_ES
dc.subjectRelaciones internacionaleses_ES
dc.subjectRevolución cubanaes_ES
dc.titleHacia una propuesta pluriversal, crítica y decolonial sobre democracia y derechos humanos: aportes en diálogo con la revolución cubanaes_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/doctoralThesises_ES
dc.description.versionPostprintes_ES
dc.rights.accessRightsopenAccesses_ES


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