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World hegemony in question: the complexities & contradictions of China’s ‘passive revolution’ in its global context

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Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales
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China's unprecedented meteoric rise has dramatically changed the structure and functioning of the global order, provoking debate over whether it will become the ‘world hegemon’. The perspective presented here understands hegemony as a power relationship between state-society complexes, each determined by the social forces emerging from the particular configuration of its social classes. In order to enjoy world hegemony a state-society complex, among other things, has to exercise political-cultural hegemony over its subordinate counterparts, manifested in intellectual and moral leadership, which enables it to remake the world ‘in its own image’. In order to assess China's ‘hegemonic credentials’ (and the kind of world order that would ensue) against this criterion, this study draws on a wide range of Chinese sources to examine the changing and contradictory character of the top-down social restructuring - a ‘passive revolution’ - that the country has long been undergoing, and always in the context of a changing world capitalist system afflicted by uneven development. Contemporary China is at a crossroads, its growth model ‘unstable, unbalanced and uncoordinated’ and its society far from ‘harmonious’. The article enters into an in-depth analysis of Xi Jinping's ‘Caesarism’, exemplified by the unprecedented executive powers granted to the leader after the 2018 constitutional reform, and how this paternalistic ‘One Nation’ hegemonic project has sought to resolve these internal social contradictions (based on consensus and coercion) and which implies the projection of the ‘Chinese model’ internationally, and provoking, of course, the consolidation of counter-hegemonic forces, both nationally and globally. National hegemonic projects, especially those of the great powers, are implicitly global hegemonic projects. The article situates Xiism within the struggle for global hegemony and analyses how this internationalisation of the Chinese state is reshaping global norms and institutions, which in turn reinforces class interests (and hierarchy) within China. We conclude that for now ‘Chinese world hegemony’ seems unlikely, not least because its current social model does not inspire imitation abroad, especially in the capitalist centre, a key requirement for intellectual and moral leadership.
El auge meteórico sin precedentes de China ha cambiado de forma espectacular la estructura y funcionamiento del orden global, provocando un debate sobre si se convertirá en el ‘hegemon mundial’. La perspectiva aquí presentada comprende la hegemonía como una relación de poder entre complejos estado-sociedad, cada uno determinado por las fuerzas sociales emergentes de la configuración particular de sus clases sociales. Para poder disfrutar de la hegemonía mundial un complejo estado-sociedad, entre otras cosas, tiene que ejercer la hegemonía político-cultural sobre sus homólogos subordinados, manifestada en el liderazgo intelectual y moral, lo que le permite rehacer el mundo ‘en su propia imagen’. Con el fin de evaluar las “credenciales hegemónicas” de China (y el tipo de orden mundial que se derivaría) según este criterio, este estudio se basa en un amplio abanico de fuentes chinas para examinar el carácter cambiante y contradictorio de la reestructuración social de arriba abajo -una “revolución pasiva”- que el país lleva tiempo experimentando, y siempre en el contexto de un sistema capitalista mundial cambiante aquejado de un desarrollo desigual. La China contemporánea se encuentra en una encrucijada, su modelo de crecimiento “inestable, desequilibrado y descoordinado” y su sociedad lejos de ser “armoniosa”. El artículo entra en un profundo análisis del “cesarismo” de Xi Jinping, ejemplificado en la concesión de poderes ejecutivos sin precedentes al líder tras la reforma constitucional de 2018 y cómo este proyecto hegemónico paternalista “One Nation” ha pretendido resolver estas contradicciones internas sociales (a base de consenso y coerción) y que implica la proyección del “modelo chino” internacionalmente, y provocando, como no, la consolidación de fuerzas contrahegemónicas, tanto a nivel nacional como global. Los proyectos hegemónicos nacionales, sobre todo de las grandes potencias, son implícitamente proyectos hegemónicos mundiales. El artículo sitúa el Xiísmo dentro de la lucha por la hegemonía mundial y analiza cómo esta internacionalización del Estado chino está remodelando las normas e instituciones mundiales, lo que a su vez refuerza los intereses de clase (y la jerarquía) en el interior de China. Concluimos que por ahora la “hegemonía mundial china” parece poco probable, entre otras razones porque su modelo social actual no inspira la imitación en el exterior, sobre todo en el centro capitalista, un requisito clave para el liderazgo intelectual y moral.

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Revista Electrónica de Estudios Internacionales, núm. 38, diciembre 2019

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